
¿Quién es Raúl?
Soy un soñador de palabras, un creador de mundos y un mensajero de emociones. Comunicador Social, Creador de Contenido y Conferencista Internacional, tejiendo historias que conectan corazones.
Soy Productor de televisión, dando vida a lo invisible, y Productor Freelance de la Cadena Internacional TIGO SPORTS - Paraguay, llevando la emoción del deporte a cada rincón.
Soy Músico Multiinstrumentista, tocando 37 instrumentos, donde cada nota es una expresión de mi alma. Soy Artista Plástico y Artesano Peruano, reconocido por el Ministerio de Turismo, un embajador del arte que habla en colores y formas. Mi nombre forma parte del directorio de artesanos peruanos, dejando una huella imborrable.
Mis estudios en Clown, Títeres, Impro, Arteterapia, Design Thinking, entre otros, son los caminos que he recorrido para comprender mejor el arte de transformar, sanar y enseñar.
Con más de 25 años de experiencia como ejecutivo y funcionario en el mundo de la comunicación e imagen institucional, he aprendido a ver el mundo desde distintas perspectivas, tanto en el sector privado como público.
Fui Docente Universitario y Chef Docente en el Taller de Modelado en Azúcar, y también he sido profesor de natación y parte de la Selección Peruana de Water Polo, demostrando que el cuerpo y la mente pueden ser uno solo en cada disciplina.
Mi pasión por el Liderazgo y la Pastoral Juvenil me ha llevado a servir en colegios, parroquias y en el Arzobispado de Lima, guiando a los jóvenes a través de más de 30 años de experiencia.
Soy Fundador de "Creatimanía – Talleres Creativos", un espacio donde el arte, la música y la educación se encuentran, y del Proyecto Clown Solidario "Doctor Plastilina", llevando risas y esperanza a quienes más lo necesitan. También, soy el fundador del Colectivo "Plastilineros Peruanos", un faro de creatividad y transformación.
Actualmente, soy Comunicador Social y Coordinador de Pastoral Juvenil en el Colegio Nuestra Señora del Consuelo de Lima - Perú, Tallerista en la Revista Aguiluchos y facilitador de "Experiencias La Licuadora", un espacio donde la innovación y la creatividad se encuentran. Además, represento a Perú en el Colectivo Internacional Escuela de Plastilina, llevando el arte del modelado a nuevos horizontes.
He compartido mi arte en 5 exposiciones que han tocado el corazón de miles, y he tenido el honor de guiar a más de 10,000 estudiantes durante más de 10 años ininterrumpidos, dejando una huella en cada uno de ellos.
Soy Raúl, y mi vida es un continuo viaje de aprendizaje, creación y servicio. Cada paso que doy busca inspirar, transformar y dejar una marca de amor y pasión.



Mi historia
Todo comenzó en 1980, cuando tenía solo 3 años y me encontraba en el aula de "inicial 3", como se llama en mi país. Mi maestra, Ruth Kuno, fue para mi la precursora del coaching educativo en Perú, aunque en ese entonces yo solo la veía como mi profesora. Un día, Miss Ruth llegó al aula con una caja gigante. "Mis niños queridos", como solía llamarnos con mucho cariño, dijo con una sonrisa que iluminaba el aula, "les he traído una caja llena de barritas mágicas". Todos mis compañeros estaban emocionados, pero yo no entendía qué significaba aquello. Mi mente infantil imaginaba varitas de mago, con las que podría realizar hechizos, y me sentí un poco decepcionado.
Al abrir la caja, Miss Ruth sacó muchas barras de plastilina de diversos colores. Yo me quedé sorprendido y un poco confundido. "¿Qué tienen de mágicas estas barritas?", pregunté con mi personalidad contrera, que siempre me acompañó. Miss Ruth, con una sonrisa llena de sabiduría, me respondió: "Raulito, todo lo que esté en tus pensamientos y que, antes de llegar a tus manos, pase por el corazón, lo podrás modelar con estas barritas llamadas plastilina". En ese momento, sonreí, pero por compromiso, pues no entendía del todo lo que me decía. Sin embargo, decidí ponerme a explorar estas barritas, y fue entonces cuando mi sorpresa fue total: mientras mis amigos solo hacían bolitas y palitos, yo lograba darles forma a lo que quería. Fue como si la plastilina y yo nos fusionáramos, convirtiéndonos en uno solo, y ese instante marcó el comienzo de una relación con la plastilina que sería para toda la vida.
Miss Ruth, al ver mi talento, me alentaba siempre, motivándome a seguir adelante. Incluso, me hizo pasar de ser zurdo a ser ambidiestro, lo cual me frustró enormemente en ese momento. Sin embargo, con el tiempo entendí que lo hizo con un propósito: me convirtió en alguien capaz de usar ambas manos con la misma destreza, y esa habilidad expandió mi creatividad de formas que nunca imaginé. A partir de allí, mi lado artístico y mi parte lógica se equilibraron, y la plastilina se convirtió en mi idioma, mi forma de expresarme, mi herramienta para dar vida a mis pensamientos y sueños.
Recuerdo que en la clase de Ciencias Naturales, cuando había que hacer maquetas, me tomaba mi tiempo para darle el máximo realismo a mis creaciones. En una ocasión, cuando me tocó hacer la maqueta del aparato respiratorio, hice una representación detallada, capa por capa: huesos, músculos, piel, e incluso simular la sangre en los conductos con tempera roja. Mientras algunos de mis compañeros se sentían incómodos por lo realista, mis amigos me aplaudían, y mi maestra se quedó sin palabras ante mi dedicación y precisión.
En Historia del Perú, cuando una nueva maestra nos pidió hacer una maqueta sobre las culturas peruanas, decidí hacerlas todas, no solo una. Llegué con una maqueta gigante, llena de detalles y esfuerzo. La maestra me puso la nota mínima, 11, alegando que no debía recibir ayuda para la maqueta, aunque fue mi propio esfuerzo el que la hizo posible. Enfadado, y con el apoyo de mis compañeros, le presenté una figura de plastilina de ella misma, y el Padre Gastón, director del colegio, intervino para recordarle a la profesora que el talento de un alumno no puede ser juzgado sin comprender su verdadero alcance.
Y así viví muchas aventuras junto a la plastilina pero con el paso del tiempo, y como le sucede a muchos, tuve que guardar mi etapa con la plastilina en el cofre de mis recuerdos, porque el mundo esperaba que madurara.
Me convertí en músico y, gracias a mi habilidad ambidiestra, llegué a ser multiinstrumentista. Estudié cine y comunicación, pero a pesar de mis logros, sentía que algo me faltaba.
La vida me trajo una crisis existencial que me hizo cuestionar todo. Perdí mi trabajo, mi esposa también, y mi hijo Alejandro fue diagnosticado con problemas psicomotrices. Mi madre luchaba contra el cáncer, y mi padre tenía serios problemas de corazón. Fue en ese momento, cuando mi mundo se vino abajo, que encontré una caja mientras clasificaba las pertenencias de mi madre, poco después de su fallecimiento. Al abrirla, encontré plastilina, algunas figuras de mi niñez, y una nota escrita por mi madre que decía: "Mamita, yo voy a cambiar el mundo y te prometo que voy a hacer que todo el mundo conozca más la plastilina". Fue un instante mágico, como si Dios me respondiera. Fue cuando me pregunté: "¿Y qué pasó con mis sueños?". Mi padre, poco antes de fallecer, me dijo: "Claro que me acuerdo de esa nota, siempre decías que cambiarías el mundo, Raúl. ¿Y qué pasó con eso?". En ese momento, renació mi pasión, y decidí seguir adelante con la plastilina... pero esa es otra historia.
Y así, después de muchas aventuras, la plastilina se convirtió en mi camino, no solo para sanar mi vida, sino también para ayudar a mi hijo a salir adelante.
Agradezco profundamente a todos los maestros que me guiaron, que creyeron en mí, y que hicieron de mí la persona que soy hoy. Pero, de manera especial, quiero dar las gracias a Miss Ruth, quien vio el talento en mí cuando era solo un niño de 3 años y me alentó a seguir explorando mis capacidades. Si no hubiera sido por su mirada sabia y su apoyo incondicional, hoy no sería quien soy. Miss Ruth, tú fuiste el faro que iluminó mi camino.
Gracias, de corazón, a todos los que me acompañaron en este viaje. Seguimos luchando, seguimos soñando, y, como alguna vez prometí, estamos trabajando por un mundo mejor, llevando sonrisas y esperanza a todos los rincones donde se necesite.
Conferencias y Charlas
Gracias al poder transformador de la plastilina, hemos sido bendecidos con la oportunidad de llevar nuestro arte y mensaje a rincones de todo el país y más allá de sus fronteras.
Universidades, colegios e instituciones de diversos contextos han abierto sus puertas para recibir nuestras charlas y conferencias, donde el emprendimiento se entrelaza con historias reales de lucha, creatividad y perseverancia.
Si sientes que este mensaje puede inspirar en tu comunidad, será un honor llegar hasta ti. Escríbenos a: contacto@raulvasquez.pe
Responsabilidad Social
Doctor Plastilina:
Un corazón que se modela en amor
Desde muy joven, he sentido en lo profundo de mi alma el anhelo de servir. A lo largo de mi vida, he formado parte de más de 13 voluntariados, convencido de que el bien, cuando se comparte, se multiplica.
Pocas veces había cruzado las puertas del INEN, hasta que el cáncer tocó a mi familia y a mi fe: a mi madre le diagnosticaron cáncer de páncreas. Fueron tiempos de prueba, de silencio interior, de abrazos que intentaban contener el dolor. Verla apagarse lentamente fue una herida profunda, pero en medio de ese dolor, descubrimos destellos de esperanza: un grupo de mujeres voluntarias —ángeles sin alas— la recibían siempre con una sonrisa, la animaban, la hacían reír… y la acompañaban con amor.
Un día, mi madre me dijo: “Cuando me cure, yo también quiero ser voluntaria.” Esa promesa, sencilla y luminosa, quedó grabada en mi corazón. Sin embargo, su tiempo en esta tierra llegó a su fin poco después. Su partida me marcó tanto que durante años no podía siquiera pasar cerca del INEN. El duelo fue largo, pero también fue el inicio de una transformación.
Seis años después, comprendí que mi madre, con sus palabras, me había sembrado una misión. El arte siempre fue mi lenguaje, y el clown, una pasión dormida. Así nació la semilla de un sueño. Me formé en talleres de clown, de títeres, y desde lo más profundo de mi dolor… nació la esperanza con forma de plastilina.
El 24 de marzo (cumpleaños de mi madre) del 2016, con el alma llena de color, nace oficialmente el proyecto “Doctor Plastilina”. A este viaje se unieron mi esposa, mi hijo y un puñado de soñadores con corazones inquietos. Desde entonces, hemos llevado alegría, arte y amor a hospitales, asilos, albergues, asentamientos humanos y colegios. Con plastilina, música, juegos, risas y presencia, recordamos a cada persona que su historia importa.
Además, compartimos esta pasión formando nuevos voluntarios a través de nuestros talleres de clown solidario.
Si quieres conocer más de esta aventura que se escribe con sonrisas, te invito a visitar nuestra página de Facebook: @doctorplastilina
O si prefieres, puedes comunicarte con nosotros por Whatsapp: +51 966 393 122.
Gracias de corazón por llegar hasta aquí. ¡Mil gracias por creer que el amor también se puede moldear!
Plastilineando Ando:
Cuando los colores transforman calles en esperanza
Plastilineando Ando no es solo un proyecto: es un latido colectivo, una rebelión amorosa ante la indiferencia. Nace del corazón de jóvenes voluntarios que creen que un puñado de plastilina puede hacer más de lo que imaginamos.
Reunimos cajas llenas de color, tablas base, lápices, dulces y meriendas con una misión sencilla pero poderosa: salir a las calles, a las esquinas donde los niños trabajan, y regalarles algo más que un taller… regalarles un momento de infancia.
Para no interrumpir sus ventas, nos organizamos con cuidado: la mitad de los voluntarios se convierten en reemplazo temporal de sus labores, mientras la otra mitad despliega el alma en forma de juegos, creatividad y escucha atenta.
Por un rato, esos pequeños guerreros del asfalto dejan de vender y se permiten jugar, modelar, reír, crear… vivir su niñez. Y en ese mismo instante, los jóvenes voluntarios descubren en carne propia lo que significa luchar desde tan pequeños. Es una experiencia que despierta conciencia, que sacude el corazón, que renueva la esperanza y hace nacer un nuevo sueño: ¡el de cambiar el mundo con nuestras propias manos!
Si sientes que este llamado también resuena en ti, puedes sumarte como voluntario, también puedes hacernos una donación en PayPal (@raulvasquezart) o escribirnos directamente por Whatsapp al +51 966 393 122.
Mil gracias por creer que con plastilina también se puede abrazar la vida.
EL CREATIBUS:
Un sueño con ruedas y alas
Hay sueños que no caben en cuatro paredes. Hay proyectos que nacen del alma y piden carretera, viento y horizontes.
Así es El Creatibus, nuestro anhelo más ambicioso: una Van convertida en centro cultural rodante, un faro móvil de arte, alegría y aprendizaje.
Queremos vestirla de colores, equiparla con parlantes, escenario portátil, mesas, sillas… y sobre todo, llenarla de espíritu. Será un espacio donde la plastilina dé forma a la imaginación, donde el dibujo y la pintura despierten talentos dormidos, donde la educación llegue a donde nunca llegó.
Llevaremos cuentos, revistas, libros: una pequeña gran biblioteca que ruede con nosotros, sembrando sabiduría en cada parada. Y como los sueños también se alimentan, los cuentos serán protagonistas. El arte de narrar tocará corazones con historias que inspiran, que curan, que enseñan.
Tendremos música en vivo, con instrumentos conectados a la esperanza, micrófonos al alma, y canciones que acaricien los oídos de quienes nos acompañen.
Los niños —y todos los que aún guardan una mirada de asombro— disfrutarán del clown y los títeres, mensajeros de valores que divierten y transforman.
Y como cada día merece un cierre luminoso, proyectaremos películas y videos que cultiven la paz, la empatía y la ternura que el mundo necesita con urgencia.
Sabemos que no será fácil. Pero también sabemos que los caminos imposibles se vuelven posibles cuando el motor es el amor, la fe y la perseverancia.
Necesitamos reunir US$ 40,000 para hacer rodar esta utopía, y así poder llegar a más de 50,000 personas que hoy esperan un mensaje de luz.
¿Quieres ser parte de esta travesía?
Escríbenos a contacto@raulvasquez.pe o
colabora a través de PayPal: @raulvasquezart.
Tu aporte no es solo una donación… es combustible para un sueño que no piensa detenerse.
Mi lema:
Plastilina se escribe con "P" de Puedo, Paciencia y Perseverancia
Plas